Ganas

moladoring world

Tener miedo a sentir esa libertad de nuevo. Miedo y ganas. Miedo y ganas.

Y sentir el aullido en los oídos, la piel y la boca.

No te puede desgarrar porque ya no te queda nada. Nada que ganar, nada que perder, nada en qué creer.

Y entonces, en ese mismo momento darte cuenta que nunca habías sido tan libre, tan independiente. Libre para andar sin tener dónde ir, libre para estar sola, libre para sentirte sola. Sin que te importe, porque estás sola porque eres libre para estar sola.

Y después de todo, y del daño y de destruir el castillo de naipes en un día. Sentirte como el lobo feroz al que se le fue la mano con el soplido. No puedo decir que me arrepienta, el cinismo ya es demasiado.

El dolor es tan real, lo oigo en las paredes que me aullan y no me arrepiento…

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