Recuerdos robados (I): Y bastó la primera vez

villazulina

recuerdos-robados-i¿Nerviosa? –Interroga y rompe, desde el asiento del copiloto, el silencio tempestuoso que había caracterizado el trayecto. –

No –contestó Amanda con frialdad mientras asumía el máximo de concentración en la vía.

Conducía su auto, rojo, intenso, de Modelo Peugeot 406 por la 246 vía Terminal 3 del Aeropuerto Internacional José Martí.

Su acompañante, periodista de condición y también de profesión, dejó escapar esa risilla que solía anteceder sus mejores estocadas laborales. Miró fuera, quedaba poco para llegar al aeropuerto pero prefirió aguardar.

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