Alarmas

Ñu Nidu

No sé cómo empezar, la paciencia se agota, las lágrimas se secan y ya no tienen significado, las heridas siguen ahí pero dejaron de sangrar hace tiempo, ésta casa no es un hogar.

Día a día me pregunto sí éste acontecimiento merecía una celebración o un velorio, lo he dicho antes, el alivio es grande, pero, la nostalgia dejó un gran hueco en mi mente, que aún después de tanto tiempo, sigo sin saber cómo llenar.
Mi vida era como la de cualquier personaje de los libros de George R.R Martin, muerte súbita.
Había alarmas dentro de mi cabeza, como una alerta sobre lo que se avecinaba… Lo peor, es que sonaban exactamente igual que tu voz, la ironía recaía sobre éste mismo hecho.
El martirio de mis vivencias diarias era bastante casual como para dejar que me consumiese, seguí adelante como si nada hubiese pasado, como si todo ese…

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Si me quieres…déjame saberlo

Pandora Noviembre

“If you love me let me know it”, decía una canción de Elvis, versionada años más tarde por Olivia Newton- John. Si me quieres, déjame saberlo. Algo así, como: seguramente estarás enamorado, pero si la persona  a quien va dirigido tu amor no lo sabe, ¿de qué sirve? Es necesario extraer el sentimiento del fondo de tu alma para que brille, se multiplique y sea ( o no) correspondido.

Decir a los demás que les queremos, demostrar los distintos tipos de amor (pasional, fraternal, filial, … ), es un ejercicio imprescindible  que conduce al destino único, necesario y vital de sentirse bien con uno mismo. Expresar los sentimientos a golpe de corazón resulta un camino útil para la convivencia y conlleva un paquete de acciones reflejo que acrecientan, al tiempo, el propio amor como: el respeto, la solidaridad, el compañerismo, la generosidad o el altruismo.

Hacer saber a otra…

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Gris

Letras de acuarela

¿Se puede extrañar a alguien que nunca fue tuyo? A alguien que no sólo no fue, sino que por tu mismo orgullo no lo será. Pues lo extraño, más de lo que creí extrañar a alguien.

Él se fue sin irse, y al irse se llevó una parte de mi que yo sin notar, le regalé.

A él le di el poder de hacerme daño, de lograr que lo odie. Pero ya no puedo, odiarlo es lo más agotador que he hecho.

Desde entonces vivo en un estado divido en intervalos de ira y melancolía. Claro los de melancolía son más largos y obscuros.

He contado cada una de las sonrisas que me desarmaron. He repasado las luchas de ego que ninguno ganó, pero que me fueron apagando.

Y al final del recuento me di cuenta que él ganó sin haber ganado. Porque en mi intento de ganar yo misma…

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