tormenta de verano

eso que emociona

No recuerdo si era atardecer o amanecer, ni tampoco si estábamos en febrero o en julio; quizás llevabas bermudas, o una camiseta blanca… pero lo que no olvidaré es el color de tu piel, como las tostadas recién hechas, como el caramelo… definitivamente, tenía que ser verano, porque en invierno te pones blanco nieve y, aunque el pelo no se te oscurece porque eso es imposible, sí lo hace tu ropa…

Hacía mucho que no te pensaba y por eso creo que te me viniste de esa manera, a golpe de sangría y como una resaca de domingo, que en verano dura toda una semana, ahí estuviste, saltando entre recuerdos, historias, canciones y palabras. El recuerdo de nuestro último encuentro, de nuestro punto y final. Dicen que los amores de verano son pasajeros pero cómo no, nosotros teníamos que ser diferentes; desde el principio condenados a un final…

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