El tango de las personas gramaticales

La letra bohemia | Andrea Presedo

Como una interjección olvidada al final de una oración; un punto convertido en coma, o quizás un simple nombre sincopado.

De toda la sangre derramada al confundir una b con una v, el mayor de los crímenes fue pensar que esto era una coma en medio de una enumeración cuyo punto final el escritor aún no había escrito.

Una historia de 3456 caracteres, 28 párrafos, 2 partes y 10 capítulos. No había epílogo, no había agradecimientos, tampoco un índice que avisase de que esto llegaba a su fin. Y qué tonta fui al no darme cuenta de que nuestro libro no tenía tapas duras de las que resisten los golpes; que éramos dos cuerpos unidos con grapas, incapaces de suturar nuestros corazones y que cuyas corazas se encontraban atravesadas por balas ortográficas que nos rozaban. La corriente nos arrastraba, llevándonos a una sangría en la que moriríamos cayendo al abismo…

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